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Larimar piedra rodada- 3

29,50 

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El Larimar:

Piedra de serenidad y equilibrio, el Larimar calma la mente, suaviza las emociones y favorece la expresión auténtica.

Su azul marino evoca el mar tranquilo y la sensación de respirar con libertad.

Producto en foto = producto recibido.

No limpiar con sal, no exponer al sol.

 

Sin existencias

Descripción

Larimar piedra rodada- 3

Larimar

Hablando científicamente

El Larimar es una variedad muy poco común de pectolita, un silicato hidratado de calcio y sodio con la fórmula química Ca₂Na[Si₃O₈(OH)]. Pertenece al sistema cristalino triclínico y presenta una estructura fibrosa que, al reflejar la luz, da lugar a tonalidades que van desde el blanco hasta el azul intenso. Su color recuerda al cielo cuando se funde con el mar, con vetas blancas que evocan la espuma sobre las olas. Esta piedra se encuentra exclusivamente en la República Dominicana, en la provincia de Barahona, lo que la convierte en una gema de carácter nacional. Su formación se produjo en cavidades volcánicas donde las soluciones ricas en calcio y silicio se enfriaron lentamente, permitiendo que los cristales se desarrollaran de manera natural. El resultado fue una pectolita azul, muy diferente de las pectolitas incoloras o grises halladas en otras partes del mundo. El Larimar tiene una dureza de 4,5 a 5 en la escala de Mohs, lo que indica que es una piedra relativamente frágil. Por eso conviene manipularla con cuidado, evitando los choques, los productos químicos agresivos o la exposición prolongada al sol. Su estructura es compacta, pero su textura sedosa y sus matices suaves le otorgan un aspecto inconfundible y una belleza que no necesita artificios. Desde el punto de vista geológico, el Larimar es un testigo de la actividad volcánica antigua del Caribe, y su existencia recuerda la relación íntima entre los elementos de la naturaleza: el fuego que da origen a la piedra, el aire y el agua que moldean su apariencia, y la tierra que la guarda durante millones de años.

Hablando tradicionalmente

El Larimar fue descubierto oficialmente en 1974, aunque los habitantes de la zona conocían la presencia de piedras azules desde hacía mucho tiempo. Fue Miguel Méndez, un artesano dominicano, quien, junto al Padre Domingo Fuertes de Loren, encontró fragmentos pulidos por el mar en la playa de Bahoruco. Al seguir el curso del río, hallaron la mina original y decidieron extraer esta piedra singular. Méndez la bautizó con el nombre “Larimar”, resultado de unir el nombre de su hija Larissa con la palabra española “mar”. Así nació una denominación que resume perfectamente la esencia de la piedra: la unión entre el amor y el océano, entre la calma y la profundidad. En la República Dominicana, el Larimar es un símbolo de identidad. Los artesanos lo trabajan con orgullo y lo consideran una joya de la naturaleza que refleja la serenidad del paisaje caribeño. Su tonalidad evoca la transparencia del agua y la quietud de los días soleados. Durante años, algunos escritores la llamaron la “piedra de la Atlántida”, inspirados por las teorías que situaban el continente perdido bajo el mar Caribe. Más allá de la leyenda, el Larimar representa el anhelo humano de armonía, la conexión entre el cielo y la tierra, y el equilibrio entre la fuerza y la calma. También se le atribuye tradicionalmente un poder sanador simbólico, no en un sentido místico, sino como recordatorio de la importancia del descanso, del silencio y de la respiración consciente. En muchas culturas, el simple acto de contemplar el color del mar se asocia con la paz interior, y el Larimar reproduce esa misma sensación. Hablando energéticamente El Larimar transmite una sensación inmediata de tranquilidad y frescura. Es una piedra que no impone, sino que acompaña. Su energía es suave, ligera, y parece seguir el ritmo del oleaje. Invita a respirar más despacio y a recuperar el contacto con uno mismo. En el plano emocional, ayuda a liberar tensiones acumuladas y a suavizar los estados de irritación o nerviosismo. No actúa por impacto, sino por resonancia: su simple presencia favorece la calma, la empatía y la capacidad de escuchar. Su color azul claro está directamente relacionado con la expresión emocional; facilita decir lo que uno siente de manera más honesta y serena, sin miedo al juicio ni a la confrontación. A nivel mental, el Larimar promueve la claridad y la perspectiva. Su energía invita a ordenar los pensamientos, a observar los problemas desde una mirada más amplia y menos reactiva. Es una piedra que apoya los procesos de comprensión interior y ayuda a recuperar la confianza en la propia voz. Por su color y vibración, se asocia tradicionalmente con el chakra de la garganta (Vishuddha), centro energético relacionado con la comunicación, la verdad y la coherencia interna. Cuando esta zona se encuentra equilibrada, las palabras fluyen con naturalidad y la mente se serena. En un sentido más amplio, el Larimar puede considerarse una piedra de armonía emocional. No busca eliminar el conflicto, sino integrar la calma dentro del movimiento, del mismo modo que el mar contiene tanto la quietud como la fuerza. Contemplar su superficie azulada produce un efecto similar al de observar el horizonte: la respiración se amplía, los hombros se relajan, y surge una sensación de espacio interior.

Mi consejo para utilizar  el Larimar

Lleva el Larimar como colgante, cerca de la garganta o del corazón, para favorecer la comunicación sincera y la serenidad emocional. En casa, colócalo en una zona de descanso o meditación, donde su presencia contribuya a crear una atmósfera de calma. Si atraviesas momentos de estrés o confusión mental, tómalo entre las manos y respira con él unos instantes. Observa su color y deja que esa imagen de mar en calma se refleje en tu respiración. El Larimar no actúa por sugestión, sino por recuerdo: recuerda al cuerpo lo que significa la suavidad, recuerda a la mente lo que es el silencio, y recuerda al corazón la paz de ser sincero consigo mismo. En ningún caso la información y el asesoramiento que propone MINERAL SWEET serán susceptibles de substituir una consulta o un diagnóstico formulado por un médico o un profesional de la salud.
Peso: 0019
Longitud: 3.1
Alto: 2.2
Ancho: 2.1

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