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Colgante mariposa, alas y asa en cobre, amatista facetada, cristal de roca / 1

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Colgante mariposa cobre nativo

El Cobre Nativo es un metal vivo, símbolo de la unión entre el fuego y el agua.

Representa la fuerza de Marte y la suavidad de Venus: el equilibrio entre acción, sensibilidad y vitalidad interior.

Producto en foto = producto recibido.

No limpiar con sal, no exponer al sol.

 

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Colgante mariposa, alas y asa en cobre, amatista facetada, cristal de roca / 1

Cobre nativo

Hablando científicamente

El Cobre Nativo es un metal puro con fórmula química Cu. Pertenece al grupo de los elementos nativos, presentes en la corteza terrestre sin combinarse con otros elementos. Su color rojizo, su maleabilidad y su excelente conductividad lo convierten en un material fundamental tanto en la naturaleza como en la historia humana. El cobre cristaliza en el sistema cúbico y se presenta en masas, filamentos o formas arborescentes. Su dureza varía entre 2,5 y 3, y su densidad alcanza 8,9. Gracias a la libertad de sus electrones, es un gran conductor de electricidad y calor, lo que explica su uso en cables, instrumentos de precisión y dispositivos médicos. El cobre fue uno de los primeros metales trabajados por el ser humano hace más de 10.000 años. En el Neolítico se martillaba para fabricar herramientas, adornos y amuletos. En la naturaleza suele encontrarse junto con la malaquita, la azurita, la cuprita y la crisocola. A nivel biológico, el cobre es un oligoelemento esencial: participa en la formación de la hemoglobina, protege las células del estrés oxidativo y contribuye al equilibrio del sistema inmunitario. Es, en cierto modo, el mediador de la energía vital dentro del cuerpo humano.

Hablando tradicionalmente

El nombre del cobre procede del latín cuprum, derivado de aes cyprium, “metal de Chipre”. La isla de Chipre fue el gran centro minero del mundo antiguo y su historia quedó profundamente unida a la del cobre. En el plano simbólico, el cobre une el rojo de Marte (acción, impulso, fuerza vital) y el verde de Venus (armonía, amor, belleza). Estas dos energías, aparentemente opuestas, se complementan. El cobre rojo se vuelve verde por oxidación al contacto con el agua, creando la pátina que recubre los edificios antiguos. Es una metáfora viva de la transformación: el fuego que se deja tocar por el agua sin perder su esencia. En la mitología, el cobre pertenece a Venus, diosa del amor nacida del mar. Se le atribuye el poder de unir lo masculino y lo femenino, el deseo y la ternura, el cuerpo y el espíritu. Los antiguos lo consideraban un metal respirante, capaz de canalizar la energía solar y transmitirla a la tierra. Por eso fue tan usado en templos, instrumentos rituales y ornamentos sagrados: no para adorar, sino para conectar.

Hablando energéticamente

El Cobre nativo es un metal de vitalidad, energía solar y circulación consciente. Por su color cálido y dorado, simboliza la luz del sol que nutre la Tierra. Es un conductor natural, tanto en el plano físico como en el plano energético: no retiene, sino que transmite. Su energía fluye libremente a través del cuerpo, conectando de forma armoniosa el chakra Raíz (Muladhara), el chakra del Plexo Solar (Manipura) y el chakra Corona (Sahasrara). Su vibración es densa, cálida y fluida, comparable a una corriente viva que recorre el cuerpo y restablece el movimiento donde la energía se ha detenido. El Cobre actúa como un fluido vital que estimula la circulación energética, revitaliza las zonas tensas o bloqueadas y despierta la fuerza interior. Su contacto directo con la piel transmite una sensación inmediata de calor, de presencia y de energía que se expande con suavidad. Cuando la energía está estancada — en forma de cansancio, rigidez o tensión emocional — el Cobre ayuda a restablecer el flujo. Su conductividad favorece los intercambios electromagnéticos naturales del cuerpo y equilibra las polaridades. El resultado es una sensación similar a una respiración energética completa: la energía desciende hacia la Tierra y asciende hacia la luz, generando equilibrio y renovación. En el plano emocional, el Cobre actúa como un regulador interior. Allí donde las emociones se enfrían, aporta calor y movimiento; donde la ira o la impaciencia arden, canaliza y suaviza. Nos enseña a encontrar el punto medio entre la expresión y el control, ayudando a mantener un tono emocional estable, luminoso y vital. Su conexión con el chakra del Plexo Solar (Manipura) fortalece la confianza en uno mismo, la voluntad consciente y la alegría de actuar. Es una energía que enciende el fuego interior de forma equilibrada, sin agitación ni exceso. Favorece la motivación, la creatividad y la claridad de propósito, aportando a la vez una sensación de seguridad y calma interior. En el plano mental, el Cobre estimula la lucidez y la claridad de pensamiento. Ayuda a canalizar la energía mental evitando la dispersión y el agotamiento. Es un metal de coherencia, que une la intención con la acción, la idea con la realización, la energía con la materia. Simbólicamente, el Cobre representa la unión entre el Cielo y la Tierra. Su energía enseña el movimiento justo: ni demasiado rápido, ni bloqueado. Nos invita a dejar fluir la vida, a respirar de forma consciente, a mantener el equilibrio entre acción y descanso. En las tradiciones antiguas, el Cobre estaba asociado tanto al Sol como a Venus, símbolos de vitalidad y armonía. Se usaba para fortalecer la salud, aliviar el dolor y aumentar la energía vital, no por superstición, sino por su afinidad natural con los fluidos del cuerpo y su capacidad de transmitir calor y vida. El Cobre nativo es una energía solar encarnada: une la calidez de la Tierra con la luz del Sol, recordándonos que la verdadera fuerza no proviene de la tensión, sino del flujo. Nos enseña a irradiar sin quemar, a actuar sin agotarnos, a vivir con intensidad y con equilibrio. Su mensaje es claro y luminoso: la vitalidad no surge de la fuerza, sino de la circulación. Cuando la energía fluye libremente, el cuerpo se enciende, la mente se aclara y la conciencia brilla con la luz del sol interior.

Mi consejo para utilizar  el Cobre nativo 

Llévalo directamente sobre la piel o sostenlo entre tus manos. Percibe su temperatura y deja que el calor se expanda en tu cuerpo. El cobre ayuda a descender la energía al cuerpo, a reconectar con la tierra y con la fuerza tranquila del movimiento. Es una excelente compañía para quienes trabajan con creatividad, expresión o comunicación, porque potencia la claridad y la conexión entre pensamiento y acción. El Cobre Nativo nos enseña que la energía no se acumula, se comparte. En ningún caso la información y el asesoramiento que propone MINERAL SWEET serán susceptibles de substituir una consulta o un diagnóstico formulado por un médico o un profesional de la salud.
Peso: 0.013
Longitud: 6.3
Ancho: 3.5

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