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Turquesa Arizona, colgante de plata – 6

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Piedra de serenidad y expresión auténtica, la Turquesa une el corazón con la voz. Facilita la comunicación clara, la calma emocional y la confianza para hablar con verdad y sensibilidad.

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Turquesa Arizona, colgante de plata – 6

Turquesa

Científicamente hablando

La Turquesa es un fosfato hidratado de cobre y aluminio, con fórmula química CuAl₆(PO₄)₄(OH)₈·4H₂O. Pertenece a la familia de los fosfatos y se forma por procesos de alteración en rocas ricas en cobre y aluminio, en zonas áridas o desérticas. Su color varía entre el azul cielo, el azul verdoso y el verde grisáceo, dependiendo de la proporción de cobre y hierro. Se encuentra principalmente en Irán, Tíbet, Egipto, Estados Unidos y México. De brillo ceroso y estructura compacta, su dureza es moderada (5 a 6 en la escala de Mohs), y a menudo se estabiliza para su uso en joyería. Es una de las piedras ornamentales más antiguas del mundo, utilizada desde hace miles de años por civilizaciones como la egipcia y la mesoamericana. Científicamente, la Turquesa es una piedra de equilibrio químico frágil, símbolo natural de la armonía entre el agua (su hidratación) y el metal (el cobre).

Tradicionalmente hablando

Su nombre proviene del francés antiguo turkoys, “piedra turca”, debido a que llegaba a Europa a través de Turquía, aunque procedía originalmente de Persia. En Grecia se la llamaba kalláïnos, “azul verdoso brillante”, y en Persia firouzé, “piedra victoriosa”. En el mundo islámico y en Asia Central, la Turquesa se consideraba un talismán de fortuna, salud y protección. Entre los pueblos nativos de América, especialmente los navajos y los apaches, era una piedra sagrada que unía el cielo y la tierra. En la Edad Media europea se creía que cambiaba de color para advertir de la infidelidad o de la enfermedad, y se la usaba como amuleto para proteger a los viajeros. Más allá de las croyances, su presencia constante en todas las civilizaciones revela su mensaje universal de verdad, optimismo y bienestar. Es la piedra que ha dado nombre al color “turquesa”, símbolo de frescura, alegría y equilibrio.

Energéticamente hablando

La Turquesa es una piedra de armonía y comunicación consciente. Su energía actúa como un puente entre el chakra del corazón (4.º) y el chakra de la garganta (5.º), permitiendo expresar lo que se siente con claridad y serenidad. Aporta confianza a quienes temen hablar en público o expresar sus emociones. Favorece la sinceridad sin agresividad, la escucha activa y la empatía real. Su energía estabiliza el sistema nervioso, calma la agitación y estimula una respiración más profunda, ayudando a recuperar la presencia y el equilibrio emocional. La Turquesa enseña que la palabra tiene poder cuando nace de la calma interior. Es una piedra excelente para comunicadores, terapeutas, artistas y personas sensibles que buscan transmitir con autenticidad y compasión. Su color azul-verde recuerda el agua que fluye y el cielo que se abre: una invitación constante a la transparencia, la calma y la verdad.

Mi consejo para utilizar la Turquesa

Lleva una Turquesa cerca del cuello o del corazón para fortalecer tu comunicación y mantener la calma. Antes de una conversación o presentación, tómala entre tus manos y respira lentamente: su energía te ayudará a hablar con claridad y confianza. Durante la meditación, colócala sobre la garganta para alinear pensamiento y palabra, o sobre el corazón para liberar la tensión emocional. La Turquesa te recordará que la voz más poderosa es la que nace de la serenidad y la autenticidad.

En ningún caso la información y el asesoramiento ofrecidos por la empresa MINERAL SWEET serán un sustituto de una consulta o un diagnóstico formulado por un médico o un profesional de la salud.

Peso: 0.005
Longitud: 2.8
Alto: 0.6
Ancho: 1.8

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