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Lapis Lazuli piedra bruta 6

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Lapis Lazuli piedra bruta, mineral del cielo por excelencia, el lapislázuli despierta la intuición, la sabiduría y la paz interior.

Su azul profundo salpicado de pirita dorada inspira contemplación y apertura espiritual.

Pieza de Lapislázuli bruto.

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No limpiar con sal, no exponer al sol.

 

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Descripción
 

Lapis Lazuli piedra bruta

Científicamente hablando

El lapislázuli no es un mineral en sí, sino una roca metamórfica compuesta por varios minerales. Su componente principal es la lazurita, un mineral de color azul profundo que pertenece al grupo de los feldespatoides, con una fórmula química compleja: Na₆Ca₂(AlSiO₄)₆(SO₄,S,S₂,S₃,Cl,OH)₂. Este mineral es el responsable del característico color azul intenso del lapislázuli, que varía entre el azul celeste y el azul ultramar.

Además de lazurita, el lapislázuli suele contener calcita (CaCO₃), de color blanco, que puede formar vetas más claras dentro de la piedra, sodalita, que también contribuye al tono azulado, y especialmente pirita, un sulfuro de hierro dorado que aparece en forma de pequeñas partículas brillantes. Esta combinación otorga al lapislázuli su apariencia tan característica: una piedra azul noche salpicada de destellos dorados que evocan un cielo estrellado.

Los yacimientos más famosos se encuentran en Afganistán, concretamente en la región de Badakhshan, explotados desde hace más de 6.000 años. También existen otros depósitos en Chile, Rusia, Pakistán, Birmania (Myanmar), y más recientemente en Canadá y Estados Unidos. No obstante, los lapislázulis afganos siguen siendo los más apreciados por la intensidad y pureza de su azul.

Tradicionalmente hablando

El nombre lapislázuli proviene del latín lapis, que significa “piedra”, y del árabe lāzaward, que a su vez deriva del persa lazhward, relacionado con el color azul. Esta etimología refleja perfectamente la esencia de esta piedra, símbolo de lo sagrado, de la nobleza y del misterio.

El uso del lapislázuli se remonta a más de 7.000 años, siendo una de las piedras ornamentales más antiguas conocidas. En el Antiguo Egipto, se empleaba para elaborar joyas, amuletos y objetos rituales. Decoraba las tumbas de los faraones y formaba parte del famoso máscara funeraria de Tutankamón. Para los sumerios, era “la piedra de las piedras”, utilizada para comunicarse con los dioses y en ceremonias sagradas. Su color azul profundo con vetas doradas se asociaba a la bóveda celeste, considerada una puerta hacia los mundos divinos.

En la Antigüedad grecorromana, el lapislázuli era frecuentemente confundido con el zafiro. Se le atribuían propiedades afrodisíacas y se creía que podía purificar el alma. Durante la Edad Media, se utilizaba como talismán para rejuvenecer el cuerpo, proteger contra el mal de ojo y curar enfermedades.

También se molía en polvo para fabricar el valioso pigmento azul ultramarino, utilizado por los pintores del Renacimiento para representar el manto de la Virgen María o los cielos en obras religiosas. Durante siglos, fue símbolo de realeza, sabiduría y espiritualidad.

Energéticamente hablando

Desde un punto de vista energético, el lapislázuli está vinculado a los chakras superiores, especialmente al sexto chakra (tercer ojo) y al séptimo chakra (corona). Su color azul noche, matizado con destellos dorados de pirita, simboliza el universo infinito y favorece la apertura espiritual. Es una piedra que nos invita a la introspección, al silencio interior, y a conectar con lo invisible.

El lapislázuli promueve la serenidad mental, ayuda a calmar el estrés y a desarrollar una mayor claridad interior. Favorece la comprensión profunda de quiénes somos y de los ciclos de la vida. Es ideal para quienes buscan explorar su mundo interior, comprender su camino espiritual o despertar su intuición.

Además, es una piedra que fomenta la comunicación sincera y respetuosa, fortaleciendo los lazos de amistad, amor verdadero y confianza mutua. Ayuda a expresarse con autenticidad y a hablar desde el corazón. También es muy útil para quienes practican la meditación, la visualización o cualquier disciplina espiritual, ya que ayuda a elevar la frecuencia vibratoria.

En resumen, el lapislázuli es mucho más que una piedra decorativa: es un verdadero compañero de camino interior, un símbolo de sabiduría eterna y un instrumento de conexión profunda con lo sagrado.

Mi consejo para utilizar el lapislázuli

Utiliza el lapislázuli en momentos de meditación o de búsqueda interior. Llévalo cerca de la garganta o el entrecejo para favorecer la expresión auténtica y la claridad mental. Es una piedra ideal para el trabajo espiritual o la introspección profunda. Colócala en un lugar tranquilo como punto de conexión con tu cielo interior.

En ningún caso la información y el asesoramiento ofrecidos por la empresa MINERAL SWEET serán un sustituto de una consulta o un diagnóstico formulado por un médico o un profesional de la salud.

Peso: 0.189
Longitud: 7.5
Alto: 3.5
Ancho: 4

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